Alimentación complementaria

En un año y medio como madre, he aprendido más sobre alimentación infantil que en 8 años de estudios en nutrición y alimentación. Si bien poseo las bases, para mí fue complicado al principio como para cualquiera de ustedes: ¿Qué le voy a dar primero?, ¿BLW o papilla?, ¿y si se ahoga?, ¿cuánto debe comer?, ¿le doy agua? Estas y muchas otras preguntas comenzaron a venir a mi cabeza desde que cumplió 5 meses, además de la emoción de descubrir sus gestos y sus gustos.

Comenzamos entonces a los 6 meses, todo iba perfecto, optamos por el BLW y ella estaba fascinada, comía (y jugaba) muy bien, hasta que comenzó a estreñirse. Recurrimos a 7 pediatras en Ensenada, Francia y Monterrey, intentamos de todo: papaya, ciruela, aceite de oliva, probióticos; agua, más agua, medicamentos, más medicamentos… Hasta que “dieron en el clavo”: alergias al huevo, a la leche y a las nueces (almendras, nueces, pistaches, etc.) e intolerancia al gluten.

La situación comenzó a complicarse; para mí como nutrióloga es muy frustrante no poderle dar huevo, kéfir, almendras, etc. pero más que nada el hecho de que deba comer diferente a sus compañeros de maternal. La alimentación nos nutre en el plano biológico pero también social, una de las dimensiones más importantes es la convivialidad, y para mí es triste que ella no pueda compartir el pastel de cumpleaños de alguno de sus compañeritos de clase, que las maestras deban estar al pendiente de que no pruebe los refrigerios de los demás y me parte el corazón tener que sacarle de la boca (literalmente) un pedazo de pan que le robó a su papá. Pero a veces no nos queda de otra y hay que hacer lo necesario para preservar la salud antes que nada.

Si tienes un bebé con alergias alimentarias y no sabes qué hacer, no dudes en contactarme. Esto, desgraciadamente,  es más común de lo que puedes imaginar, existe mucha información y estudios sobre alergias alimentarias en la actualidad; incluso encontré estas estampas para las loncheras de los niños:

Abordaré el tema de las alergias más tarde, esta era solo una breve introducción.

¿Qué debes saber antes de comenzar?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan comenzar con la introducción de alimentos hasta los 6 meses de edad del bebé. A esta edad comienzan a agotarse los “stocks” de hierro y zinc con los que contaba el bebé desde su nacimiento, y la leche materna no contiene las cantidades suficientes para cubrir sus requerimientos de estos micronutrimentos ni de proteína.

Además de haber cumplido 6 meses, existen señales para saber que el bebé está listo:

  • El bebé puede mantener su cabeza erguida.
  • Puede mantenerse sentado sin soporte (consulta con tu pediatra si tu bebé tiene 6 meses y aún no se sienta).
  • Se interesa en lo que lo rodea, especialmente en lo que hay en tu plato.
  • Su reflejo de extrusión ha disminuido.

¿Qué puede pasar si no esperamos a que el bebé haya cumplido 6 meses?

  • Baja la producción de leche materna.
  • El reflejo de extrusión que es todavía muy fuerte, llevará al bebé a escupir todo lo que entre en su boca, la mamá pensará que el bebé no quiere comer, pero es que simplemente está rechazando objetos en su boca.
  • La lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses previene el riesgo de padecer alergias. la exposición a patógenos presentes en los alimentos puede causarle diarrea.

Puede además repercutir en su salud a lo largo de su vida ya que su aparato digestivo está inmaduro. Esto aumenta el riesgo de padecer:

  • Obesidad y otros desórdenes metabólicos
  • Enfermedades autoinmunes como enfermedad celíaca y diabetes tipo 1
  • Alergias
  • Eczema

Por el contrario, la introducción tardía de alimentos puede:

  • Comprometer su sistema inmune.
  • Resultar en deficiencias de micronutrimentos, sobre todo de hierro y zinc lo que puede causar anemia.
  • Aumentar del riesgo de padecer alergias.

Como su nombre lo indica, la alimentación complementaria “complementa” (valga la redundancia) la leche -materna o de fórmula-. Hasta el año ésta sigue siendo su fuente más importante de calorías y nutrimentos.

Los primeros alimentos deben ser ricos en hierro de fácil absorción. No recomiendo introducir cereales -fortificados o no, enteros o no, orgánicos o no- por las siguientes razones:

  1. Son alimentos industrializados.
  2. La absorción del hierro de los cereales fortificados es muy baja. No me canso de hacer hincapié en la importancia de la proteína animal: carne, pollo, pescado… Para “complementar” los requerimientos de proteína, hierro y zinc y prevenir bajo peso -o incluso sobrepeso- y anemia.
  3. Las marcas más comerciales contienen azúcar que ningún bebé -ni cualquier persona a ninguna edad- necesita, volvemos a los problemas de sobrepeso y obesidad que pueden manifestarse más tarde.
  4. Pueden estreñir al bebé.
  5. En mi artículo sobre cereales encontrarás más razones por las cuales deberíamos evitarlos como alimentos complementarios.

¿Entonces con qué comienzo?, ¿las verduras antes que las frutas?

No y sí. Me explico: existe un alimento “estrella” con el cual comenzar la alimentación complementaria, muchos lo consideran una verdura pero en realidad es una fruta: El aguacate

El aguacate es el alimento perfecto para comenzar, tanto por razones nutricionales, como sensoriales:

  • Tienen la consistencia y la textura perfectas
  • Su sabor es neutro. No es ni dulce, ni salado, ni ácido, ni amargo
  • Son ricos en fibra y ácidos grasos esenciales y en general,  tiene una concentración mayor de nutrimentos comparado con otras frutas:

En esta tabla comparo el contenido de vitaminas A, E y K; ácidos grasos, fibra, potasio y ácido fólico en diferentes frutas comparadas con el aguacate. En la sombra más oscura vemos que 50gr de esa fruta nos aporta el total de la recomendación diaria, en la sombra menos oscura, el aporte que se aproxima. Como podemos observar, 50gr de aguacate, que corresponde aproximadamente a 1/4 de aguacate, cubre todos los requerimientos.

Seguido por el camote que igual contiene una gran concentración de nutrimentos.

Además de estos 2 alimentos, SÍ sugiero comenzar con la verdura, incluso el pollo y la carne de res antes de las frutas.

Por supuesto que hay que dar fruta, mas no basar su alimentación en ella. Por eso existen los ácidos grasos esenciales, los aminoácidos esenciales más no los carbohidratos esenciales, además que la leche los contiene en suficiente cantidad, lo cual no es el caso de las proteínas y los ácidos grasos, los más importantes en el desarrollo del cerebro del bebé.

La importancia de la proteína animal

Existe la teoría de que si introducimos primero las frutas, el bebé va a acostumbrarse y a preferir su sabor dulce y va a rechazar las verduras. Quienes amamantan estarán de acuerdo en que la leche materna es muy dulce, casi como leche condensada, entonces esta teoría no tiene mucho fundamento.

Lo que sí es verdad es que la proteína animal y las verduras contienen más nutrimentos por porción que las frutas y los cereales. No se trata de “llenarlos” con la alimentación complementaria, si no de “completar” los nutrimentos y micronutrimentos  que faltan en la leche.

Entonces, no hay por qué esperar para darle carne de res y pollo. Contienen el hierro en su forma hem (que se absorbe mejor que el no hem, presente en los alimentos de origen vegetal) que es muy importante para el desarrollo del cerebro, para la formación de hemoglobina, previniendo la anemia; además, solo en los alimentos de origen animal encontramos la vitamina B12, que ayuda en la formación de hemoglobina, en el desarrollo del sistema nervioso, en el metabolismo de las grasas y los carbohidratos, entre sus funciones más importantes.

Es muy importante también dar los caldos de res y de pollo, contienen una gran concentración de aminoácidos esenciales como la lisina que ayudará a proteger su pared intestinal, donde se encuentra casi el 80% de su sistema inmunológico (más tarde abordaré este tema tan importante).

¿Qué hay del huevo?

El huevo es el alimento más completo que pueda existir:

A los 6 meses podemos comenzar, ya que existe evidencia (científica) suficiente sobre la relación entre la introducción temprana (a partir de los 6 meses) del huevo antes de los 12 meses y la disminución del riesgo desarrollar alergia. Recomiendo darlo 2 semanas después de haber introducido otros alimentos, ya que al comenzar con la alimentación complementaria, ocurren muchos cambios en el bebé y no sabremos distinguir si fue la introducción de alimento o el huevo si algo sucede.

Para su introducción, al igual que cuando introducimos un nuevo alimento, hay que darla durante 3 días, después esperar 3 días sin ofrecerla y sin introducir un nuevo alimento para ver si se presenta alguna reacción. Pasado este tiempo podemos introducirlo en la dieta del bebé y combinarlo con otros alimentos.

A partir de los 8 meses puedes incluir lácteos en forma de quesos pasteurizados bajos en sal, yogurt sin azúcar, ningún tipo de yogurt light ni de sabores. Lo ideal sería el kéfir por los probióticos que contiene. Para la leche debemos esperar hasta los 12 meses.

¿Y las grasas?

Ese nutrimento tan importante y tan satanizado es vital en la alimentación del bebé. Las grasas saturadas NO causan ningún problema, ya sea de origen animal o vegetal (como el aceite de coco). La leche materna contiene 50% de energía en forma de grasa.

Por otro lado, las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas son esenciales para el desarrollo cognitivo del bebé.

El cerebro del ser humano crece a una velocidad increíble durante los primeros 2 años de vida, y la única manera de optimizar su crecimiento es con nutrimentos específicos para el cerebro como los ácidos grasos esenciales y el hierro.

Te recomiendo cocinar con aceite de oliva extra virgen (primera extracción en frío), aceite de coco extra virgen sin refinar, aceite de aguacate extra virgen prensado en frío y ghee (mantequilla clarificada a la cual le quitan la parte que contiene las proteínas que podrían causar alergia). La mantequilla puede introducirse a los 7-8 meses. Puedes agregar media cucharadita de cualquiera de estas grasas a sus trozos de verduras o a la preparación de la papilla. La grasa no engorda, los carbohidratos como los jugos y el azúcar sí.

No hay que confundir las grasas saturadas con las grasas trans, que son las grasas vegetales como la margarina y aquellos productos industrializados, cuyos ingredientes contienen “grasa vegetal -parcialmente o no- hidrogenada”. Éstas debemos evitarlas a cualquier edad.

Evita cualquier otro aceite que no haya mencionado aquí como el de soya, de maíz, de canola, de palma, etc. Mi sugerencia es: compra los aceites que NO tienen publicidad, haciéndonos creer que los omega-6 son buenos, pero no todos son iguales, ¿crees que si de verdad fueran tan buenos como prometen, serían tan baratos?

Para este tema subiré otro artículo ya que es muy extenso.

¡Sin miedo a las especias!

No tengas miedo a agregarle sabor a la comida de tu bebé, si crees que su comida es desabrida porque no puedes ponerle sal ni azúcar, intenta con las especias. Puede probar la gran mayoría, incluso algunas son ayurvédicas como el ajo, el jengibre y la cúrcuma. Mis favoritos son: canela, allspice, clavo de olor,  nuez moscada, jengibre, cúrcuma, comino, tomillo, ajo, cilantro y albahaca, pero puedes intentar con muchas otras. No importa si tú no las comas inténtalo con tu bebé, esto ampliará su panel gustativo, juega con los sabores (espera el chile hasta después del año).

¿Qué alimentos hay que evitar entonces?

  • Miel
  • Sal
  • Azúcar
  • Colorantes artificiales y conservadores
  • Carne, pollo, pescado y huevo poco crudos o poco cocidos
  • Pescados grandes como el atún, el marlin, el tiburón, por su alto contenido de mercurio y el salmón criado con antibióticos y hormonas
  • Nueces, almendras, pistaches enteros
  • Lácteos bajos en grasa
  • Quesos no pasteurizados
  • Leche (las bebidas de almendra, soya, coco no reciben el nombre de leche ya que no provienen de algún mamífero)

Para resumir todas estas recomendaciones y dar un orden más detallado o cronológico de la introducción de alimentos, me di a la tarea de elaborar la siguiente tabla:

BLW ¡Anímate!

Con mi hija tuve la oportunidad de practicar “baby led weaning” o BLW, y es lo que recomiendo a mis pacientes, es una maravilla no solo en el plano de la alimentación, si no en el desarrollo psicomotor. Sin embargo no estoy cerrada a otros métodos; existen variantes combinando con papillas cuando el bebé presenta anemia, bajo peso o cuando alguien más está encargado de alimentarlo, por ejemplo en las guarderías.

Aquí muestro un video de mi niña a los 7 meses comiendo coliflor, pollo y camote.

Existen muchas páginas en internet para informarse sobre este método. Te recomiendo la página de http://normaoliva.wixsite.com/abrazosdeamor en español, también hay muchísima información en inglés.

Si definitivamente no te convence y te sientes mejor con papillas, también está bien, pero evita a toda costa las marcas comerciales que no sean orgánicas por su contenido de azúcar, sal, almidón modificado, grasas vegetales que un bebé no necesita, no debe consumir y que podrían repercutir en su salud más tarde.

Independientemente del método que elijas, las recomendaciones para dar alimentos a tu bebé son:

  • Trata de que coma a las mismas horas que el resto de la familia (una ventaja del BLW es que no tienes que estarte preocupando por darle cucharadas de papilla al mismo tiempo que tratas de alimentarte a ti mism@)
  • Si está de mal humor o tiene sueño, mejor ni lo intentes, espera a que esté feliz y relajado.
  • Para que no termine todo en el piso (con BLW) no le pongas toda la comida en la mesa en una sola vez, conforme se lo vaya comiendo le vas ofreciendo más, para ellos es como un juego y puede terminar todo en el piso.
  • No des agua al mismo tiempo que los alimentos, sus estómagos son pequeños y no queremos que se llenen solo de agua. Intenta darle al terminar de comer.
  • Evita los  jugos y las bebidas azucaradas, al igual que los tés y tisanas.
  • Consulta a tu pediatra si notas que comienza a estreñirse antes de darle papaya, ciruela y toda clase de cosas tratando de ayudarlo. El estreñimiento podría ser un síntoma de alergia, sobre todo en los lácteos.

Hay que estar conscientes de que el bebé puede tardarse hasta 15 veces en aceptar un alimento, no hay que dar por hecho que algo “no le gustó” y dejar de ofrecerlo. Podemos esperar algunos días y volver a intentarlo. De igual manera, con la edad sus gustos van cambiando.

FUENTES

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Dewey, K. Guiding principles for complementary feeding of the breastfed child. World Health Organization. 2001

Goran, M. I. et al. Fructose in Breast Milk Is Positively Associated with Infant Body Composition at 6 Months of Age. Nutrients 2017, 9(2), 146

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Norris, J. M.; et al. Timing of initial cereal exposure in infancy and risk of islet autoimmunity. The Journal of the American Medical Association. 2003;290(13):1713–1720
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National Institute of Allergy and Infectious Diseases. Addendum Guidelines for the Prevention of Peanut Allergy in the United States: Report of the NIAID-sponsored Expert Panel. 2017

Tarini, B.; et al. Systematic review of the relationship between early introduction of solid foods to infants and the development of allergic disease. Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine. 2006;160:502–507

USDA Agricultural Research Service, National Nutrient Database  for Standard Reference Release 27. Basic Report 2014

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