¿Aún quieres cocinar con aceite de canola?

Con tantos aceites en el mercado, es difícil para el consumidor decidir cuál es mejor para la salud, más aún cuando vienen a bombardearnos con información basada en pseudociencia, haciéndonos creer que, por ejemplo, el consumo de aceite de coco disminuirá nuestra esperanza de vida..

Aceite de coco, aceite de oliva, de aguacate, de maíz, de girasol, de palma, de semillas de uva… todos conocemos la materia prima. ¿Y el aceite de canola?…

¿Qué es la canola?

La canola proviene de una semilla llamada “rapeseed” (colza), una semilla con alto contenido de ácido erúcico, un tipo de omega-9 que resulta tóxico (no todos los omegas son buenos, más adelante hablo de ello), procesada para obtener un aceite. Su uso comenzó con la revolución industrial, donde era utilizado como lubricante en maquinaria ya que era muy barato producirlo.

Con la Segunda Guerra Mundia, la demanda de este aceite era muy alta, pero al finalizar ésta, los productores comenzaron a buscar otras formas de comercializar el producto. Fue entonces, cuando en  los años 70, científicos canadienses lograron bajar el contenido de ácido erúcico, llamándolo en un principio LEAR (Low Erucic Acid Rapeseed), pero este acrónimo no era muy atractivo, entonces lo cambiaron al que actualmente conocemos CANOLA o CANadian Oil Low Acid.

Actualmente, el 90% de estas semillas (al igual que las de soya) son genéticamente modificadas y rociadas con RoundUp cuyo componente, el glifosato, causa cáncer.

 Y es así como se produce el aceite de canola:
No basta con extraer el aceite de la semilla, después de prensarla y extraer una parte del aceite, los restos se someten a un lavado (min 2:18) con un solvente químico (hexano, neurotóxico para el organismo) para extraer aún más aceite. Después es lavado durante 20 minutos con hidróxido de sodio (min 2:40), prosigue un blanqueamiento (min 3:39) para clarificar el color. Viene entonces la inyección de vapor para desodorizarlo (min 3:43), pues parece que su olor hasta este punto es bastante desagradable. Y está listo un aceite “muy saludable”.

Perfil lipídico del aceite de canola

Todo pareciera que, efectivamente, es el mejor por su bajo contenido de ácidos grasos saturados, y alto en omegas 3 y 6.

Sin embargo, a continuación te explico cómo interpretar esto:

1. Las grasas saturadas NO son malas, NO tapan las arterias y NO causan enfermedades cardiovasculares.

2. Los omegas 3 y 6  son ácidos grasos esenciales, pues nuestro cuerpo no puede producirlos, pero tampoco los necesita en cantidades industriales, y algunos tipos de estos ácidos grasos se adhieren a las membranas celulares donde son propensos a la oxidación, generando radicales libres.

3. No todos los omegas son iguales, al igual que las proteínas y hierro de origen vegetal, los omegas provenientes de las plantas como el ALA (ácido alfa-linoleico), presente en el aceite de canola,  se aprovechan menos que los de origen animal (EPA o ácido eicosapentanoico y DHA o ácido docosahexanoico).

Solo un pequeño porcentaje de ALA puede ser convertido en EPA (que reduce el riesgo de enfermedades inflamatorias) y aún menor en DHA (importante en el desarrollo y la función del cerebro sobre todo de niños, además previene diabetes, enfermedades cardiovasculares y Alzheimer). Por eso debemos consumir alimentos ricos en estos ácidos grasos Omega-3 de origen animal (pescados grasos, huevo, etc,) o en su defecto -como es el caso de los vegetarianos y veganos- suplementar.

4. La presencia de ácido linoleico (omega-6) disminuye las concentraciones de EPA Y DHA.

5. Los omega-6 pueden producir inflamación, es por eso que la proporción de estos, con respecto a los omega-3 debe estar equilibrada, una proporción mucho mayor de 0mega-6 aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades autoinmunes.

6. El ácido oléico u omega-9 puede ser sintetizado por el cuerpo, a diferencia del 3 y 6, por esta razón no es considerado como ácido graso esencial.

En resumen:

– El aceite de canola contiene Omega-3, en su forma ineficiente

-Los Omega-6 que contiene causan inflamación, que  a su vez causa enfermedades cardiovasculares

-El proceso para producirlo lo hace tóxico y puede causar problemas a la salud

-Las grasas saturadas NO SON MALAS si no se consumen con carbohidratos refinados (frituras, pasteles, galletas, etc.)

¿Con qué aceites debo cocinar?

Como dice la Dra. Cate Shanahan, autora de Deep Nutrition: la naturaleza no hace aceites malos, la industria sí”. 

 Todos estos aceites y grasas son excelentes para la salud y puedes cocinar con ellos, incluso con el de oliva, es un mito que se oxide o que se descomponga y sea tóxico al calentarse. Preferir productos orgánicos, pues son extraídos naturalmente sin el uso de químicos ni procesados con mecanismos que pudiesen alterar su composición.

Fuentes bibliográficas

 Blasbalg, T. L. et al. (2011). Changes in consumption of omega-3 and omega-6 fatty acids in the United States during the 20th century. The American Journal of Clinical Nutrition93(5), 950–962
 Park, A. (2017). Prenatal and Early Life Exposures and the Risk of Childhood Cancers: An Examination of Ambient Pesticides, Dichloromethane, and Survivor Bias. UCLA: Epidemiology 0357
Simopoulos, A. P. (2002). The importance of the ratio of omega-6/omega-3 essential fatty acids, Biomedicine & Pharmacotherapy, Volume 56, Issue 8, 2002, Pages 365-379
Vandenberg LN, et al. (2017). Is it time to reassess current safety standards for glyphosate-based herbicides? 
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